El contenedor en el transporte multimodal: seguridad, puertos y desafíos logísticos en el contexto geopolítico actual – Actualidad Marítima y Portuaria

Shirley LOZADA THEDY
Forwarder Internacional
Maritime Operations & Container Control Analyst
ESPAÑA

El contenedor ha sido uno de los grandes catalizadores de la globalización: una unidad de carga estandarizada que ha permitido integrar modos de transporte, abaratar costes y simplificar la manipulación de la mercancía a escala mundial. El contenedor no es solo una “caja metálica”, sino el eje técnico, económico y jurídico de la logística contemporánea.

Al mismo tiempo, la coyuntura internacional recuerda hasta qué punto este sistema es vulnerable a los riesgos geopolíticos. El actual conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán ha convertido el Estrecho de Ormuz en un auténtico “punto de estrangulamiento” para el transporte marítimo de contenedores, obligando a desviar rutas, encarecer fletes e inmovilizar buques en el Golfo Pérsico. Esta realidad sirve de hilo conductor para revisar lo aprendido sobre contenedores, terminales, régimen jurídico y seguridad de la carga en el transporte multimodal.

1. El contenedor como unidad básica del transporte multimodal

El contenedor se concibe como una unidad de transporte reutilizable, robusta, estandarizada (principalmente ISO) y apta para ser transferida entre buque, camión y ferrocarril sin manipulación directa de la mercancía. Esta estandarización ha permitido:

Integrar modos de transporte (intermodalidad y multimodalidad) en cadenas puerta a puerta.

• Reducir tiempos de operación y costes de manipulación.

• Facilitar la automatización y la planificación de terminales y buques.

La generalización de la contenerización ha convertido al contenedor en la unidad de carga dominante en el comercio marítimo de mercancías manufacturadas y de alto valor añadido. Pero a la vez ha creado una dependencia estructural respecto de determinadas rutas y “choke points” estratégicos (Suez, Ormuz, Malaca, etc.), ya que gran parte del flujo mundial de contenedores se concentra en unos pocos corredores marítimos.

En este contexto, el Estrecho de Ormuz, paso obligado entre el Golfo Pérsico y el océano Índico, tiene una importancia no solo energética, sino también logística: el cierre o la militarización de este corredor afecta tanto al transporte de petróleo como a servicios regulares de contenedores que conectan Asia, Oriente Medio, Europa y Estados Unidos.

2. Seguridad de la carga: desde el VGM hasta los riesgos de guerra

Una de las ideas clave del curso es que el contenedor aporta seguridad, pero no la garantiza por sí solo. La integridad de la carga depende de factores como el acondicionamiento, la estiba, la distribución de pesos y el cumplimiento de normas técnicas e internacionales.
Entre los aspectos más relevantes:

• Distribución del peso y estabilidad

La mala distribución de la carga dentro del contenedor puede generar desplazamientos, daños internos y, a escala de buque, problemas de estabilidad que aumentan el riesgo de siniestro. Por ello, la OMI introdujo la obligación del peso bruto verificado (VGM) en SOLAS, exigiendo que el expedidor declare el peso correcto del contenedor antes de su embarque.

• Seguridad marítima y riesgo bélico

Más allá de los riesgos puramente técnicos, la seguridad del transporte en contenedor se ve condicionada por la piratería, el terrorismo marítimo y los conflictos armados. El bloqueo y los ataques a buques mercantes en torno al Estrecho de Ormuz han obligado a las principales navieras (Maersk, MSC, Hapag-Lloyd, entre otras) a suspender escalas, desviar buques o introducir recargos por riesgo de guerra. Medios especializados y prensa generalista señalan que más de 200 portacontenedores se encuentran refugiados o inmovilizados en puertos del Golfo Pérsico, ante el peligro de atravesar el estrecho, con miles de marinos atrapados a bordo. Estos recargos de guerra, sumados al aumento del tiempo de navegación por rutas alternativas, repercuten directamente en el coste final del transporte de contenedores.

Esta dualidad –seguridad técnica frente a inseguridad geopolítica– es una de las tensiones centrales del sistema logístico contemporáneo.

3. Puerto y terminal de contenedores: nodos estratégicos de la cadena logística

El puerto deja de ser un simple punto de carga/descarga para convertirse en una plataforma logística donde confluyen operaciones marítimas, terrestres, aduaneras y de valor añadido.

En una terminal de contenedores moderna confluyen, entre otros, los siguientes elementos:

• Infraestructura náutica y terrestre (calados, muelles, explanadas).

• Equipos especializados (grúas pórtico, RTG, STS, AGV, etc.).

• Sistemas digitales de gestión de patio, reservas, trazabilidad y coordinación intermodal.

• Servicios aduaneros, de inspección y de seguridad.

En Europa, puertos como Algeciras, Valencia o Róterdam se han consolidado como grandes hubs de transbordo y distribución regional, conectando flujos Este-Oeste y Norte-Sur. La reconfiguración de rutas provocada por el conflicto en Oriente Medio y el bloqueo de Ormuz refuerza el papel de estos hubs, que deben absorber tráficos desviados y gestionar nuevas cadenas de suministro más largas y volátiles.

El desvío masivo de servicios Asia–Europa hacia el Cabo de Buena Esperanza, ya observado con anterioridad en crisis del Mar Rojo y ahora intensificado por el riesgo en Ormuz, incrementa días de navegación, consumo de combustible y emisiones. Para los puertos, esto implica adaptarse a:

• Picos de escala irregulares y mayores ventanas de llegadas.

• Cambios de rotación de servicios y reconfiguración de conexiones ferroviarias y terrestres.

• Nuevas exigencias de resiliencia e inversión en infraestructuras y tecnología.

4. Daños, averías y régimen jurídico en el transporte de contenedores

Pese a sus ventajas, el contenedor no elimina completamente el riesgo de daños en la mercancía. El curso ha permitido revisar las causas más habituales y su encaje jurídico dentro del transporte marítimo y multimodal.

Entre los principales tipos de daños destacan:

• Daños por mala estiba o sujeción insuficiente: desplazamientos internos, vuelcos de pallets, roturas de embalajes, especialmente en mares agitados

• Daños por condensación (“container rain”): diferencias de temperatura entre el interior del contenedor y el ambiente exterior generan humedad que afecta a productos sensibles (alimentos, papel, textiles, maquinarias)

• Daños en operaciones portuarias: golpes, deformaciones y caídas de contenedores durante la manipulación, con impacto tanto en la caja como en la mercancía.

Desde la perspectiva jurídica, podemos subrayar:

• La importancia del régimen jurídico de la estiba y de las cláusulas contractuales de carga y descarga, que determinan responsabilidades entre naviero, estibador y cargador.

• El papel de las Reglas de La Haya-Visby, Hamburgo o Rotterdam, según su aplicabilidad, en la delimitación de la responsabilidad del porteador frente a daños en mercancías transportadas en contenedores.

• La cobertura de los clubs de P&I, que resulta esencial para la gestión de reclamaciones por daños, avería gruesa o contaminación, especialmente en buques portacontenedores de gran tamaño.

El análisis conjunto técnico–jurídico muestra que muchos siniestros no se deben a fallos del contenedor como equipo, sino a errores de planificación logística, mala coordinación entre actores y deficiencias en la información (declaración de carga, peso, naturaleza de la mercancía, etc.).

5. Impacto del conflicto EE. UU.–Israel–Irán en la logística marítima de contenedores

La actual guerra en Oriente Medio ha generado una de las perturbaciones más significativas desde la crisis del Canal de Suez y el bloqueo parcial del Mar Rojo. Diversas fuentes estiman:

• Más de 200 buques portacontenedores atrapados o refugiados en puertos del Golfo Pérsico, a la espera de condiciones mínimas de seguridad para cruzar el Estrecho de Ormuz.

• Suspensión de itinerarios regulares por parte de las grandes navieras y desvíos masivos de servicios Asia–Europa y Asia–EE. UU. hacia rutas alternativas, con incrementos notables de tiempo de tránsito.

Las consecuencias logísticas más visibles son:

• Aumento estructural de los tiempos de tránsito y pérdida de fiabilidad de los servicios “just in time”.

• Congestión en puertos alternativos y acumulación de contenedores vacíos en determinadas regiones, con desequilibrios en la disponibilidad de equipos.

• Encarecimiento de los fletes por la combinación de recargos de guerra, mayor consumo de combustible y primas de seguro más elevadas.

La lección que deja este episodio, en línea con lo estudiado en el curso, es que el sistema logístico global se apoya en unos pocos corredores estratégicos cuya interrupción puede tener efectos en cascada sobre la economía mundial, incluso en países alejados del conflicto.

6. Tecnología, sostenibilidad y límites del modelo actual

El sector del transporte marítimo de contenedores está sometido a una doble presión: la de mantener costes competitivos y, al mismo tiempo, reducir de forma drástica sus emisiones de gases de efecto invernadero. La OMI y otros organismos internacionales impulsan objetivos de descarbonización que, en la práctica, obligan a reconfigurar flotas, combustibles y modelos operativos.

Entre las principales líneas de actuación destacan:

• Búsqueda de combustibles alternativos (metanol, amoníaco, hidrógeno, GNL como solución transitoria), que requieren nuevas infraestructuras portuarias, normas de seguridad específicas y fuertes inversiones.

• Digitalización de la cadena logística: plataformas de intercambio de datos, sistemas de trazabilidad en tiempo real, “smart containers” con sensores para control de temperatura, humedad y posición, y herramientas de optimización de rutas.

• Automatización de terminales, con grúas y vehículos guiados automáticamente, que mejoran la eficiencia pero plantean desafíos laborales, regulatorios y de ciberseguridad.

El crecimiento del tamaño de los portacontenedores ha permitido capturar economías de escala, pero ha generado, a la vez, problemas de congestión, dependencia de pocos puertos “mega-hub” y una mayor exposición a incidentes de gran impacto (varadas, siniestros en canales o estrechos, etc.). Muchos puertos necesitan inversiones multimillonarias en calado, muelles, equipos y accesos terrestres para seguir siendo competitivos frente a buques cada vez mayores.

La tensión entre eficiencia económica, sostenibilidad ambiental y resiliencia geopolítica es, hoy, uno de los límites estructurales del modelo de transporte en contenedor.

Conclusiones

El estudio del contenedor como unidad de carga del transporte multimodal ha permitido comprender su papel central en la arquitectura del comercio internacional: un simple “módulo” estandarizado que ha transformado por completo la manera de producir, distribuir y consumir bienes a escala global.

Los acontecimientos recientes en Oriente Medio ponen de relieve que la fortaleza del sistema –su alto grado de integración y eficiencia– es también su principal fragilidad. La dependencia de rutas y puertos estratégicos expone al transporte marítimo de contenedores a crisis súbitas que se traducen en retrasos, sobrecostes y desajustes globales en la disponibilidad de equipos.

La seguridad de la carga sigue siendo un elemento crítico, en el que la correcta estiba, la declaración del VGM, el cumplimiento normativo y la coordinación entre actores son tan importantes como la tecnología propia del contenedor o del buque. Buena parte de los problemas que se observan en la práctica responden más a fallos organizativos que a limitaciones técnicas.

De cara al futuro, el gran reto será reforzar la resiliencia del sistema logístico basado en contenedores, al tiempo que se avanza en su descarbonización. Ello implica diversificar rutas, invertir en puertos y terminales más flexibles, mejorar la cooperación público-privada en materia de seguridad marítima y acelerar la adopción de tecnologías que permitan un uso más eficiente y sostenible de los recursos. El contenedor seguirá siendo la pieza clave del comercio mundial, pero su evolución estará marcada por la capacidad del sector para adaptarse a un entorno donde convergen cambios tecnológicos, exigencias ambientales crecientes y tensiones geopolíticas como las que hoy se manifiestan en el Estrecho de Ormuz.

BIBLIOGRAFÍA

RODRIGO DE LARRUCEA, Jaime; SAGARRA, Ricard Mari y MARTIN MALLOFRE, Joan; El Contenedor. Técnicas, normas y usos de la unidad de carga del transporte intermodal; 2023

IMBS. International Maritime Business School; Transporte marítimo de contenedores: Buques, Terminales y Régimen Jurídico; 2025